Si notas que le cuesta pronunciar determinados sonidos, su habla es difícil de entender para su edad, omite o sustituye sonidos con frecuencia, o presenta dificultades de fluidez, como tartamudez. Además, si tarda en comenzar a hablar, utiliza pocas palabras para su edad, tiene dificultades para formar frases, comprender instrucciones, expresar sus ideas, si presenta dificultades en la lectura y escritura y para comunicarse eficazmente con los demás. Asimismo, si presenta dificultades en los movimientos y funciones de las estructuras orofaciales, como problemas de masticación, deglución, respiración oral persistente o patrones inadecuados de movilidad y postura de la lengua y labios. Puedes orientarte con la guía
¿Mi hijo necesita logopeda?